Guadalest y su entorno, es uno de estos lugares que marcan por su gran
belleza. Si a esto le sumamos la exquisitez y fantástica atención que
nos dieron en el hotel CASES NOVES, os digo que se saborea el paraiso.
En CASES NOVES la atención fue exquisita, llena de atención entrega y muy buen hacer, tanto en la cocina, como fuera de ella, aparte sus desayunos son bestiales en todos los sentidos, en cantidad, calidad y disfrute, pues si hace buena mañana se puede desayunar en la terraza con unas fantásticas vistas. La primera mañana dedicamos casi dos horas ha desayunar, disfrutando con mucha calma su buen hacer en las
cazuelas, disfrutando de un precioso sol de mediados de febrero, que eso se agradece y de las vistas...... se podría decir que fue un desayuno casi orgásmico.
El hotel está llevado por una pareja, que enseguida se abre y se entrega, dando pie a la confianza y el buen compartir, ella entiende de una cosas y sobre todo de cocina (cocina muy bien) y el domina
otros temas, entre ellos la montaña y sus conocimientos los pone muy
bien en práctica a la hora de aconsejarte una ruta de montaña u otra, esta actividad o la otra.... Nos aconsejó una muy preciosa ruta, que
la disfrutamos y mucho.
Fue un viaje de pareja, a mediados de febrero, creo que ya se entiende
por donde va el asunto.... exacto, San Valentin y el recibimiento
fue....... mejor lo veis en fotografías del recibimiento y la experiencia.